​Música para los más mayores

En este ámbito, la música puede ser un perfecto medio para la rehabilitación o prevención de diversos efectos del envejecimiento.

 

El objetivo es ayudarles a conseguir y mantener su nivel óptimo de funcionamiento a nivel físico-motriz, cognitivo y socioemocional.

 

En esta etapa de la vida del ser humano el trabajo de las emociones, y autoestima es muy importante puesto que en la mayoría de sus casos ayudan a la mejora o empeoramiento del deterioro natural.

Por ello canalizar y reforzar cada una de ellas generará un cambio y mejora segura en el alumno/paciente, de forma individualizada y grupal.

 

La música tiene la capacidad de afectar e influir en el estado de ánimo de las personas. Según el momento, la situación personal o la compañía, las personas escuchamos un tipo de música. De hecho, nuestro cerebro es capaz de asociar situaciones vividas con melodías y de evocarlas con escuchar la melodía a la que están ligadas.

 

A nivel físico, nos ayuda a mantener la memoria y la rapidez de pensamiento y razonamiento, manteniendo el bienestar psicológico y emocional y afrontando de manera positiva esta etapa de cambios.

 

Además, gracias a las características estructurales de la música y la naturaleza emocional y social de las actividades musicales, como la audición y el canto de canciones populares de su juventud, ayudan a movilizar las emociones y a recuperar su identidad. De igual manera, el reaprendizaje de canciones olvidadas y la participación en los distintos juegos musicales con contenidos lingüísticos estimulan la memoria y las habilidades cognitivas.

Las actividades  con instrumentos musicales también ayudan a estimular la capacidad de atención y las habilidades motrices de coordinación y las actividades de expresión corporal con música son útiles para estimular el movimiento y el ritmo interno.